Game, set y partido

REINALDO CHACÓN

Sencillo, sin sudor, esfuerzo o sufrimiento. Así transcurre el film King Richard (2021) obra que busca enaltecer el método que construyó el padre de las hermanas Williams para convertirlas en máquinas de ganar partidos, títulos y dinero. Sin ser una película meramente deportiva, tampoco se convierte en un drama pesado, con trasfondos familiares que muestren nada que no hayamos visto: una familia que consiguió llegar a la cúspide y fama deportiva viniendo desde estratos que este elitesco deporte no se esperaba.

Edificado desde el habilidoso guion escrito por Zach Baylin, donde la belleza motivacional de la historia se centra en el drama familiar y coloca su foco en la reflexión de la raza, las clases sociales, el deporte y la fama, no se atreve a mostrar el lado oscuro de la cancha. Los desengaños y traumas que ensombrecieron la vida de Richard Williams son apartados de la historia, colocando un discurso con la clara intención de no ofender a nadie ante lo que es en realidad un cuento lleno de elementos perturbadores antes del éxito que lo opacara todo. Un ejercicio de mercadotécnica, relaciones públicas y “Oscar bait” (término utilizado en la comunidad cinematográfica para las películas que parecen haber sido producidas con el único propósito de obtener nominaciones a los Premios de la Academia) para no tomar los grandes riesgos que implican narra los indicios de tiranía que se conocen de su figura protagónica.

A pesar de las actuaciones simplemente correctas, limitadas por la lupa de la condescendencia del guion, el perfomance de Aunjanue Ellis es el único “ace” de este film. La naturalidad de su ejecución rompe con el plástico que intenta envolver todo el film como suerte de coleccionista. Esa frescura en sus arrebatos, irritaciones y golpes de autoridad como mujer y madre apartada en la decisiones de sus hijas, incluyendo el desconocimiento en los aportes técnicos y deportivos que ofreció a su hija menor Serena, marcan la pauta rebelde y ofrece ese desparpajo esperado de lo que era un control paternal. Es ella quien asume la expresión negativa que superficialmente pasa por el film, convirtiéndose en lo único destacable y recordable de la obra.

Entretenida, conmovedora, cautivadora, es un film creado únicamente para dar tributo al padre de las Williams. Alternando con suavidad los interludios entre las escenas familiares tiernas y las tensas, marca un tono dulce que consigue rehabilitar la imagen de su protagonista enfriando las emociones que lo han adversado. Un film autorizado en su narrativa, argumento y tratamiento a no malograr sino crear un retrato que engrandezca.

Seis nominaciones al Óscar, incluyendo Mejor película

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