El espíritu de la Historia americana

REINALDO CHACÓN

Intentar hablar en cine sobre la Historia Afroamericana de los Estados Unidos tal vez requiera uno de los mayores esfuerzos de síntesis, porque además de su extensión en la historia de este país, incorpora eventos imponentes que son punto de quiebre para la evolución de su sociedad. Lucha, dolor, tristeza, pérdida, éxito, progreso, reinvención, tendencia, sean algunos de los elementos que caracterizan a los “negros” dentro de esta historia. Y aunque parecieran cualidades que podemos encontrar en cualquier sociedad, los afroamericanos encontraron una forma de expresión para hacerlas visibles y así poder relatar emociones, construir historias de protestas para no olvidar lo vivido, y transformar el dolor y el sufrimiento en motivación para dialogar sobre el futuro que le estaba siendo bloqueado. Esa expresión fue la música, especialmente el blues.

Ma Rainey’s Black Bottom (2020) es un film basado en la obra homónima de teatro de August Wilson, dramaturgo que se caracterizó por hablar sobre el afroamericano por medio de vivencias que contaban sus historias más íntimas relatando su identidad, su esencia, su cotidianeidad como sociedad. En este caso en particular, narra sobre una sesión de grabación de la nueva producción discográfica de Ma Rainey, apodada como la madre del blues, en un estudio de Chicago en el año 1927. Las tensiones que sobresalen en este día de trabajo musical, remarcan las diferencias entre la cantante, su agente, el productor y el nuevo trompetista, Levee, quien desea tener mayor protagonismo en la escena musical y se niega a grabar el tema “Black Bottom” como la versión original imponiendo su nuevo arreglo, que es el que acerca a los blancos a este tipo de música.

Como siempre, Wilson reflexiona más allá de la superficie de la opresión hacia la sociedad afroamericana por parte de los “blancos”. Convierte ese tema en un contexto, muy presente y poderoso, que potencia el discurso que viven los personajes de una sociedad en constante revulsión por la búsqueda de su independencia. Y es que el tema central es la tolerancia, valor que circunscribe la lucha racial en cualquiera de sus épocas, pero que no queda únicamente en la visión del agobio y la opresión de los blancos contra los negros, sino entre ellos mismos. Allí es donde se encuentra la dimensión de Wilson, mostrándonos una perspectiva que coloca el conflicto tanto dentro como fuera.

Pero a pesar de poseer una sólida obra literaria, el trabajo cinematográfico queda un poco a deber. La falta de la construcción de símbolos que potencien el discurso visual es su mayor debilidad. Se arropa bajo el trabajo exquisito de diálogos que narran por sí solos el discurso de la historia, pero la cámara, su angulación, su composición, quedan únicamente como espectadores de la acción sin ofrecer riqueza discursiva. Aunque el diseño de producción, y en especial el vestuario, son parte de lo divino de este film, donde puede haber más de una nominación en los futuros premios, las actuaciones del film son lo más interesante a pesar de la falta de rebeldía que terminaría por exponenciar la película. Con una Viola Davis como matrona total del casting, el más destacado de todos termina siendo el recién fallecido actor Chadwick Boseman en su interpretación de Levee, personaje con mayor riesgo interpretativo por ser la bisagra del debate del conflicto entre negros y blancos. Levee termina siendo un puente entre quienes mantienen resentimientos fuertemente argumentados y quienes intentan, aun con escozor por los blancos, promover la cultura afro frente a la intolerancia racial.

Lo que mantiene cohesionada la película es el blues. Más allá de la banda sonora, exquisita por demás, la cultura de este término es lo que le da significado a este conjunto de piezas que parecen estar separadas. Es el blues quien nos sumerge dentro del tema, de le época, de la resistencia, de la resiliencia, del progreso, de la exclavitud, de las intenciones y de la debacle que termina por ocurrir en esta sesión. Es el blues el centro del film en sí. Un núcleo que emerge constantemente entre los conflictos de todas las micro sociedades de la obra, y termina por ser el hilo conductor de lo que ella significa: melancolía por no tener lo que deseas, o lo que no te permiten, o lo que, como termina la sesión, es producto del más fuerte, aún si es entre “iguales”.

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