Mulan, una heroína venida a menos

REINALDO CHACÓN

La leyenda China de Hua Mulan, que data aproximadamente del siglo VI y que solamente se conserva una versión posterior incluida en la obra poética del artista Guo Maoqian del siglo XI, es un cuento que ha tenido un total de 6 versiones cinematográficas. Desde la época del cine mudo chino empezaron sus adaptaciones fílmicas con Hua Mulan se une al ejército (1927) y Mulan se une al ejército (1928). Durante la ocupación de China por parte de los japoneses a inicios de la Segunda Guerra Mundial, se realizaría la tercera adaptación en 1939, titulada igual que su antecesora, convirtiéndose en un éxito popular en el país por el inherente patriotismo que fomenta la historia. 59 años después, sería cuando el mundo conocería de esta leyenda heroica, deslumbrándose especialmente por la carga femenina que posee todo el relato. Disney tomaría la batuta para crear su nuevo clásico animado titulado Mulan (1998) que rompería los estereotipos de sus anteriores películas donde las princesas necesitaban ser rescatadas, evento que influiría masivamente en generaciones de niñas y mujeres. Luego saldría la superproducción china Hua Mulan (2009) producto de dos factores claves: en primer lugar, una suerte de deuda por no darle aún la importancia comercial que este legendario cuento se merecía; y un segundo factor que viene dado por el desacuerdo rotundo por la adaptación realizada por Disney. Una especie de reivindicación que movió los intereses por desarrollar un film de alto calibre y producción. Todas estas son las antecesoras del actual film Mulan (2020), también producido por Disney en su gigantesco proyecto por realizar los live action de sus clásicos.

Aunque es bien conocido este antiguo relato, las expectativas por esta nueva adaptación no mermaron nunca en el espectador. La inestabilidad mostrada por este proyecto de Disney ha generado el natural morbo por conocer el éxito o fiasco de un nuevo intento. Y a pesar de inconscientemente advertir significativos cambios en esta nueva adaptación, el incremento de los suscriptores en la plataforma Disney+ no se hicieron esperar, único espacio donde disfrutar del film. Un plus no programado producto del cierre mundial de las salas de cines por el COVID-19.

La factura del film es verdaderamente envidiable. La fuerza que la industria de Disney promueve permite un desembolso monetario que se transforma en un concepto artístico que deslumbra. Los 200 millones de dólares que costó la producción, tienen su justificación al momento de consumir la estética del film. Tomando referencias de una no menor cantidad de películas, casi todas ellas de la industria asiática (El tigre y el dragón (2000) de Ang Lee, Taiwan; Héroe (2002) y La casa de las dagas voladoras (2004) de Zhang Yimou, China) Niki Caro, la directora del film, construye un estilismo cultural que no se divorcia de la narrativa clásica de Disney. El universo visual del film, es una construcción imaginaria de la cultura de la china de esos siglos, que no se apoya en la realidad antropológica. La fantasía de ese mundo sigue siendo la clave que captura, un sello que no es negociable para este gigante industrial. Aún cuando a China no le agrade.

Sin embargo, el film, que inició con una fuerza y potencia estética y narrativa, especialmente en los momentos más íntimos, va decayendo en una pronunciada picada, víctima de dos elementos muy resaltantes: diálogos y el “chi”.

Este film tiene la intención de no solamente recordar la emoción que vivimos las generaciones pasadas que disfrutamos del estreno de 1998 (que además de basarse en la “Balada de Hua Mulan” de Maoqian, también utilizan la adaptación realizada para la animación por Tony Bancroft y Barry Cook) sino la de atraer a las generaciones Z y Alfa que desean vivir de esa remembranza que sus familiares mayores, y la expansiva publicidad de la industria, le han generado. Por ello, es innegable que el universo de espectadores incluya al infantil. Pero, aunque esto parezca una justificación de producción, no hay excusa para que existan tantas frases explicativas y repetitivas de ideas en todo el film. Esta desmejora en el discurso literario atonta a personajes que ya poseen débiles construcciones, elaborando interacciones robóticas, y hasta esperadas, que terminan por tratar al espectador con poco respeto ante su innegable perversión como consumidor activo, y hasta enfermizo, de discursos audiovisuales.

A su vez, el cambio más significativo del film, y no por su creatividad, fue tergiversar el mensaje de la leyenda al incorporar un “súper poder” a Mulan. El “chi”, un término que no es desconocido en este universo de ilusiones, transforma la moraleja de crecimiento personal por el descubrimiento espiritual de nuestra identidad, respuesta a la pregunta que todos deseamos conocer: quién soy. Una superación interior que tenemos los seres humanos, seamos hombre o mujer.

La elección del universo, quien determina cual bendición, al estilo Kun Fu Panda 3 (2016), quien es un ser especial de nacimiento, no cabe dentro de este cuento terrenal. En esta sexta adaptación, construyeron un personaje plano de Mulan, que solamente necesita aceptar su “poder” para ser única y diferente, en vez de crecer desde el conflicto del desagrado que tiene frente a los roles estipulados por la sociedad, arriesgando la vida por existir con su identidad: una mujer capaz de demostrar lo que los hombres desconocen de ellas. Una reinvención que costó la perdida nuclear del film, del discurso, y de su esencia nunca antes reformada por sus antecesoras.

Sin duda que este nuevo intento de Disney continúa con una racha que ha tenido pocos frutos interesantes. Y aunque la industria seguirá apostando por mantener su proyecto, y nosotros con el morbo de seguir consumiendo, únicamente esperamos un crecimiento consecuente con la evolución generacional que pide a clamores la elevación del discurso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s