Donostia dedicará retrospectiva a la directora y guionista británica Muriel Box

Filmoteca Española y el Festival de San Sebastián organizan, en colaboración con Filmoteca Vasca, Filmoteca del Institut Valencià de Cultura y el Museo San Telmo, una retrospectiva dedicada a Muriel Box.

Muriel Box (1905-1991) se caracterizó a lo largo de toda su obra como escritora y directora, desarrollada entre 1945 y 1964, por tratar temas complejos y prohibidos –como la prostitución, el abuso de menores, el aborto, los hijos ilegítimos o el sexo en la edad adolescente–, de manera muy clarividente y valiente teniendo en cuenta el contexto social y político en el que se produjeron aquellas películas. Su aportación en relación a estas temáticas es fundamental en el cine inglés de los años cincuenta y la primera mitad de los sesenta.

Como ocurre con las estadounidenses Dorothy Arzner –objeto de una retrospectiva en el Festival de San Sebastián de 2014– e Ida Lupino, la revisión actual de su filmografía parece esencial para establecer un discurso feminista y una reivindicación del importante papel de las realizadoras en distintos contextos y cinematografías. Pese a gozar de un cierto prestigio cinéfilo, son pocos los estudios sobre su obra y apenas aparece reseñada en las historias generales del cine.

Muriel Box responde además al canon del cine independiente a pesar de trabajar con temáticas propias de los géneros clásicos y populares, como el melodrama, la comedia, el policíaco o el cine de época. Su obra como directora queda inscrita en un periodo de cambios en el cine británico, el de las comedias de la productora Ealing, la obra de otros independientes como Michael Powell y Emeric Pressburger y el nacimiento de la práctica documental crítica que derivaría en el Free Cinema.

En 1951, Sydney creó la compañía London Independent Producers, en la que Muriel pudo acometer argumentos que entonces no estaban bien vistos ni en el cine ni en la sociedad británica, casi siempre con guiones escritos por ella y su esposo. Lo hizo a partir de una mezcla entre mirada autoral y cine de género, y ese resulta uno de sus rasgos principales. Aunque gozó de ciertos privilegios, tuvo que enfrentarse a los prejuicios masculinos e incluso femeninos de la industria cinematográfica: un año antes, la actriz Jean Simmons presionó para que no fuera la directora de So Long at the Fair (Extraño suceso, 1950), dirigida finalmente por Terence Fisher y Anthony Darnborough. Muriel Box ha sido definida como una directora que se desanimaba fácilmente pero que era, a la vez, tenazmente ambiciosa.

Dirigió 14 largometrajes entre 1949 y 1964 –además de un cortometraje–, de entre los que destacan sus peculiares comedias románticas en torno a la guerra de sexos: To Dorothy a Son (Herencia contra reloj, 1954), interpretada por Shelley Winters y centrada en las tribulaciones de varios personajes para cobrar una herencia; Simon and Laura (1955), con Peter Finch y Kay Kendall en los papeles de una pareja de actores de la vida real que se convierten en protagonistas de un programa de la BBC; The Passionate Stranger (1957), con Ralph Richardson como el chófer que tiene una idea equivocada de su jefa, Margaret Leighton, después de leer la novela erótica que ha escrito ella; The Truth About Women (1957), en la que el personaje encarnado por Laurence Harvey revive sus coloristas y exóticas historias de amor en distintos continentes, y Rattle of a Simple Man (1964), el último film de la directora, en el que narra la relación entre un hincha de fútbol muy introvertido y una prostituta.

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