Mundos hostiles #Oscars2016

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El Marciano de Ridley Scott con un Matt Damon enfrentado a la naturaleza del Planeta Rojo

Robert Andrés Gómez

Las nominaciones a los premios de la Academia en su edición número 88 cierran una temporada de premios que más o menos irá celebrando lo mejor del de Estados Unidos en 2015.

Algo similar ocurre en otras partes del mundo con sus respectivas cinematografías, aunque sin tamaña proyección. En todo caso, lo mejor es simplemente una decantación de un largo año de películas que ha dejado notables satisfacciones.

2015 dejó constancia de la buena salud del Séptimo Arte, ni qué decir, de la rentabilidad de la industria. La afirmación anterior no es una generalización aplicable a todas las cinematografías del mundo, pero sí, un buen síntoma para una expresión creativa que va enfrentándose a sus puntos de giro con el auge de Internet y las nuevas formas de consumo.

Lo mejor, según los miembros de la Academia, convoca a un curioso número de películas. Ocho en total compiten por el premio al Mejor film de 2015. Y en general, esas ocho películas ofrecen un retrato del mundo y nuestro tiempo que no pasa desapercibido.

La hostilidad es un rasgo transversal en cada una de las películas nominadas. Sea la de un ambiente inhóspito (El Renacido, El Marciano), la de una sociedad abrasiva (Mad Max: Furia en la carretera, Puente de Espías), la hostilidad del secuestro y el abuso (Room, Spotlight) o incluso a ese mundo nuevo que se abre, a ese mundo conocido que se aleja (Brooklyn).

Sobrevivir a ello parece ser una de las lecturas que ofrecen estas historias. Sobrevivir a ese clima gélido o la falta de oxígeno, a la ausencia de alimentos. Sobrevivir al dolor, a la Guerra Fría, al terror… Steven Spielberg es en ello. Esa metáfora del mundo sumergido en la batalla del terrorismo y la condición de seguridad que se debería procurar es el deseo expreso de su viaje en ese puente entre dos mundos que el personaje de (Tom) Hanks intenta trazar.

De qué si no, hablan también Room de Lenny Abrahamson, Spotlight de Tom McCarthy y de nuevo Puente de espías, al procurar un mundo más seguro para las generaciones presentes y por venir.

Hoy, no parece haber lugar seguro en el mundo, al menos no a los ojos de los acontecimientos tras el 11-S. Las migraciones generadas por las desigualdades y la guerra subrayan algunos de los dilemas del ser humano, los actos terroristas ni qué decir, otro tanto la degradación ecológica del planeta.

El Cine no ha dejado de mirar semejantes dilemas. Y no se trata exclusivamente de Hollywood o del cine de Estados Unidos. Allí están las películas extranjeras que consiguen una mirada desde otros lugares sobre problemas similares: El abrazo de la serpiente, Mustang, El hijo de Saúl, Theeb y Una Guerra. Ni qué decir los documentales convocados, -allí están Cartel Land o The Look of Silence-. O bien, algunas de las películas más interesantes en esa carrera como Beast of no Nation de Cary J. Fukunaga o Sicario de Dennis Villeneuve, aportan una mirada sobre el desasosiego de un mundo que se prepara para dar un punto de giro aunque aún no se sepa muy bien hacia dónde nos conducirá.

Así, el retrato sobre esa hostilidad luce como una lectura importante, que no silenciosa sobre los derroteros que el mundo contemporáneo atraviesa, clamando en cierto modo, la posibilidad de un mundo más seguro, menos peligroso.

Twitter: @cinemathon

 

 

 

 

 

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