Volver a ver (2)

Las Nominaciones al Emmy 2015 se dieron a conocer a mediados de esta semana. Las mismas subrayaron una vez más la importancia de HBO en esta suerte de Edad de Oro que la televisión (estadounidense) vive en la actualidad.

Con 126 nominaciones, frente a las 42 de ABC, las 41 de NBC y otras 41 para CBS, queda claro el músculo creativo que representa la señal por cable frente a las principales señales abiertas de la nación norteamericana.

Incluso como estudio, HBO encabeza la lista (126), seguido de 20th Century Fox con 59 y Warner Bros TV con 28.

Si bien, sólo desde ese punto de vista, las nominaciones reflejan la buena salud de la cadena, no así, la buena salud de toda la producción televisiva. Lo cual es síntoma natural de una pirámide creativa que también es similar en la decantación que se hace durante la temporada de premios cinematográficos.

Aún así, despejando el bosque, lo notable de dicha selección, avala sí, una particular manera de contar y por otro lado un sino trágico en los personajes que encabezan el núcleo dramático (se trate de dramas y comedias). Un sino a contracorriente con la concepción heróica tradicional.

Los héroes de la televisión, como bien ilustra la presentación de Mad Men, son héroes en caída vertical. Se trate de mafiosos sumergidos en su psicoanálisis, guardianes de un gélido muro, candidatas a la presidencia de los Estados Unidos, enajenadas agentes de la CIA, maquiavélicos políticos manejando hilos, sexagenarias amargadas, transexuales buscando su lugar en el mundo o mujeres tras las rejas.

La televisión, -la de Estados Unidos-, sigue guardando espacio para sus héroes de siempre: oficiales de policía, abogados y superhéroes dueños de una ética y sacrificios envidiables. También de ese grupo de amigos que permanentemente se apoyan unos a otros.

Pero ciertamente, lo que ha convertido a la televisión de estos tiempos en una suerte de capítulo referencial, es el retrato de ese declive. Un retrato que alcanza a hombres y mujeres por igual. Incluso en ello puede que sí vaya un paso adelante que el cine, sumando incluso a los (súper)héroes más recientes: Daredevil y Gotham.

Como si el fin de la civilización que conocemos hubiese llegado (de que hablan si no Juego de Tronos, The Walking Dead, Mad Men, Boardwalk Empire, Homeland , Lost, Flashforward o The Leftovers).

El caos y su desorden retratado por creadores propios del medio, pero también con capacidad para seducir talentos del cine. Michael Mann, Steven Soderbergh, David Fincher, Quentin Tarantino, Eli Roth. Por supuesto, rostros, algunos como es tradicional, actores y actrices que el cine de masas ya no considera de primera opción, pero que consiguen ofrecer lo mejor de su arte en la pequeña pantalla. Y lo mejor, seducir a millones dejando un poco en entredicho el juicio de los estudios. De Dustin Hoffman a Steve Buscemi, de Sigounery Weaver a Glenn Close, de Ana Paquin a Claire Danes, Charlie Cox o Josh Harnet. Mad Mikkelsen o Michael C. Hall. No es un asunto de edad. Es un asunto de apreciación.

@cinemathon

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