La última ventana

La Televisión se ha convertido en un espacio inseguro. A decir de voceadores y pregoneros de oficio, un lugar violento. Series, telenovelas y películas indecibles, no aptas. Ha faltado poco para sumar informativos, ‘realitys’, dramas ecológicos, conciertos, óperas y operetas. Programas de cocina y de abnegadas amas de casa prestas a compartir sus secretos hogareños. Debe haber un poco más entre marionetas y dibujos animados que puede resultar aterrador.

Satanizar a la Televisión es un, -y vaya la alegoría-, ‘tiro al piso’. Es casi tan fácil como ir contra George Bush. El simplismo sin embargo, pierde no sólo las perspectivas del análisis. Queda entonces, un trampantojo, un manto oscuro sobre la naturaleza del problema que hoy ‘apunta’ a la TV.

A la TV se le puede acreditar banalidad, mal gusto, ausencia de originalidad, sí.  No hay que ser ingenuos. Pero también hay que subrayar la creatividad, -hoy día en su mejor momento, eso que llaman ‘Era Dorada’-, su capacidad para contrastar, debatir, mostrar. Para informar, difundir y viajar, para educar, para aprender. Frente a Internet, la TV sigue siendo el medio más interesante, de mayor penetración. Eso que le hace fuerte, también le hace débil.

Sus diversas ventanas: abiertas, por suscripción y/o digitales (en plena expansión) ofrecen en el terreno de la ficción no pocas posibilidades de abrazarse a lo mejor del Cine y la TV. Nunca cómo en tales momentos hubo tantas ventanas –canales- apostando por mostrar lo mejor del genio creativo. Desde las propuestas de los grandes estudios de Hollywood como desde las apuestas independientes.

Desde The West Wing a la fecha, la TV no ha dejado de mostrar extraordinarias piezas de ficción. Listarlas, sólo atentaría contra la obligatoriedad de dejar fuera ejemplos notables. Esa lista no estaría focalizada en lo mejor de la TV norteamericana, sino también europea y latinoamericana –que ejemplos también hay y contundentes-.

Desde el lado del cine, para quien escribe, el asunto es aún más basto. En muchas ocasiones, la única posibilidad de disfrutar del cine turco, iraní, coreano, japonés, italiano, alemán, sueco, noruego, bosnio, griego, británico, estadounidense, argentino, mexicano, chileno, peruano, canadiense, islandés, ruso… Es también en muchos casos, la única posibilidad para ver y revisar los clásicos, los universales, los latinoamericanos, los venezolanos. De toparse una vez más con aquello que ha hecho del cine un arte. Uno de los mejores lienzos de la expresión humana.

La propuesta es tan basta, que, siguiendo a Umberto Eco, el espectador de turno ha de aplicar la política del filtrado. Y no hay mejor instrumento para ello que el control remoto. Es casi imposible abarcar la amplitud de la propuesta. Pero aquello que se elige es tan sólo un ejercicio de las libertades individuales.

Si la ficción perturba es porque, como toda ficción sólo es un reflejo de la realidad, una interpretación de esta. El espectador, tan inteligente como el creador, es capaz de entenderla, de dialogar con ella, de quedársela, digerirla, de interpretarla, de sacar conclusiones.  Nada más.

Twitter @cinemathon

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s