Memorias de Donostia (y V) El Sur

Por Montserrat Fonseca

El Sur reúne una cinematografía que de a poco ha ido haciéndose un lugar entre festivales y espectadores. Con Argentina y Brasil a la cabeza, ese sur que viene de Latinoamérica, también acoge a Uruguay, Paraguay, Chile, Perú, Colombia, Ecuador, Venezuela y Bolivia. En esta oportunidad, dentro de las cintas seleccionadas sea para competir o para participar en las secciones paralelas destacan dos de ellas. Ambas argentinas.

Lisandro Alonso y Viggo Mortensen presentaron JAUJA en la Sección: Un Certain Regard (Premio Fipresci). Jauja es un camino a ninguna parte, de encuentro consigo mismo y sus miedos más ocultos, con la presencia todopoderosa de la naturaleza (como esa visión del firmamento en mitad de la noche). Da giro inesperado en una segunda parte de la película hacia lo onírico, lo místico y fantasmagórico. Jauja implica un cambio relativo dentro de la filmografía de Lisandro Alonso, al introducir una historia más compleja (desde un punto de vista conceptual y argumental), que se narra en parte a través de diálogos, en la que no hay tanta presencia de planos fijos de larga duración, habituales en sus otros films. Sin embargo, sigue manteniendo el minimalismo en su puesta en escena, con especial atención a las acciones en segundos términos.

Jauja es la historia de un viaje en solitario de un hombre, como lo es Libertad (2001), Los muertos (2004) y Liverpool (2008), con las que también comparte la preocupación por la ruptura familiar, como en anteriores fimes de Lisandro. Un Lisandro que llego muy crecido a la presentación de la película acompañado de prácticamente todos los actores, incluido el siempre entrañable y seductor Viggo Mortensen -se mete en el bolsillo al público- y, productores de la pelicula.

Mucho argentino en la sala que ensalzó y vitoreó el trabajo de todo el equipo, aunque las preguntas no despertaran mayor interés en esta improvisada rueda de prensa. Lisandro y Mortensen se conocieron hace seis años en el Festival de Toronto. Se cayeron bien y buscaron el momento oportuno para realizar un proyecto juntos. El resultado es Jauja, quinto film del realizador argentino. El proyecto que ha llevado a cabo con más facilidad de financiación, gracias al apoyo de Mortensen, quien además no solo colabora como actor, sino que también ha compuesto la banda sonora del film.

Jauja es un territorio de mitología, un espacio suspendido en el tiempo que ha sido anhelo constante de los primeros conquistadores que exploraron nuevas tierras en búsqueda de la felicidad y la abundancia.

La película tiene dos bloques bien definidos. El primero, la presentación de la vida en un asentamiento en algún lugar de la Pampa Argentina, donde los exploradores esperan y planifican su próximo movimiento, mientras comparten conversaciones sobre un famoso y temido conquistador, al que creen que ha podido ocurrirle algo. Conocemos al capitán danés Gunnar Dinesen (Mortensen), quien tiene a cargo a su hija de quince años, Ingeborg (Viilbjork Mallin Agger). Esta primera parte introductoria, de corte realista, desemboca en un segundo bloque que viene impulsado por la desaparición de la hija del capitán Gunnar, quien emprende una aventura en solitario, a través de áridos parajes, en su búsqueda.

Jauja supone la primera película de Alonso con tintes fantásticos. Con ambientación de época, conseguida exclusivamente a través del vestuario y apoyada por el formato 4:3 (como si de una postal antigua se tratara), está rodada casi al completo en exteriores. Cuenta con Timo Salminen, director de fotografía habitual de Aki Kaurismäki, que mantiene aquí su tendencia hacia los colores fríos.

No muchos autores pueden presumir de haber presentado toda su filmografía en Cannes. Su primera película, Libertad, fue presentada en la sección Un Certain Regard y las otras tres en la Quincena de los Realizadores. No es mucho arriesgar si decimos que su próxima película tendrá muchas posibilidades de figurar dentro de la Sección Oficial del Festival de Cannes.

“Retratos” bestiales

Entre todas las peliculas presentadas una de ellas rompe esquemas y se aleja por completo de la habitual tradición de solemnidad de este festival, es Relatos Salvajes de Damián Szifrón (Argentina-España 2014), quien regresa al cine tras nueve años de ausencia, después de Tiempos de valiente (2005) y varios proyectos televisivos. Decisión acertada y valiente, supuso un vendaval de aire fresco dentro de la programación. También contra todo pronóstico, en Cannes la aplaudieron y se rieron a carcajadas. El film está compuesto por seis relatos cortos que se sustentan sobre la necesidad de venganza para saldar acontecimientos del pasado, la violencia contenida, la presión del sistema, amores truncados, la ira y el “basta ya” ante lo políticamente correcto. Almodovar se paseo sonriente por el festival con ‘su’ película (El deseo su productora participa en la ella).

A veces se equivoca la diversión y comicidad con la seriedad de una cinta, desde sus valores y calidad cinematográficos, pero la película de Szifrón contiene mucho subtexto que entresacar y una potente intención crítica frente al sistema, que destaca por su descarada incorrección. Sin embargo, no por estas características nos encontramos ante una película enmarcada en la serie B. Damián Szifrón ha elaborado un guion con unos diálogos elocuentes y muy bien escritos, además de haber sabido encontrar un estilo narrativo con sutilezas diferentes para cada uno de los relatos, rodados con gran vigor e inteligencia para los momentos de tensión y suspense.

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