“La teoría del todo” de James Marsh

La teoría del todo (The Theory of Everything) es la historia extraordinaria e inspiradora de una de las mentes más grandes del mundo actual, el reconocido astrofísico Stephen Hawking, y la historia de dos personas retando a las probabilidades menos favorables a través del amor. La película, basada en las memorias de Jane Hawking, Travelling to Infinity: My Life with Stephen, fue dirigida por James Marsh, director galardonado por los Premios de la Academia (Man on Wire).

En 1963, como estudiante de cosmología en la conocida universidad británica, Cambridge, Stephen (representado por Eddie Redmayne y reciente ganador del SAG Award y el Bafta como Mejor actor) está dando grandes zancadas y está determinado en encontrar una “sencilla, pero elocuente explicación” para el universo. Su propio mundo se abre cuando se enamora profundamente de una estudiante de arte en su misma universidad, Jane Wilde (Felicity Jones de The Invisible Woman). Pero, a los 21 años de edad, este joven activo recibe un diagnóstico devastador: una enfermedad de las neuronas motrices atacará a sus extremidades y habilidades, dejándolo con habla y movimiento limitados y muerto dentro de dos años.

El amor, apoyo y la determinación de Jane son inquebrantables y la pareja se casa. Con su nueva esposa luchando incansablemente a su lado, Stephen se niega a aceptar su diagnóstico. Jane alienta a Stephen para que termine su doctorado, que incluye su teoría inicial sobre la creación del universo. Empiezan una familia y con su recién obtenido y muy celebrado título de doctor, Stephen empieza su trabajo científico más ambicioso, investigando sobre algo de lo que tiene poco: tiempo. Mientras su cuerpo se enfrenta a más límites, su mente continúa explorando los límites de la física teórica.

Juntos, él y Jane vencen probabilidades imposibles, rompiendo terreno en medicina y ciencia y logrando más de lo que podrían haber soñado, y hasta ya bastante entrado el siglo XXI.

Una presentación de Universal Pictures/Focus Features de una producción de Working   Title. Eddie Redmayne, Felicity Jones. The Theory of Everything. Charlie Cox, Emily Watson, Simon McBurney, con David Thewlis. Elección de elenco por Nina Gold. Música por Jóhann Jóhannsson. Diseñador de vestuario, Steven Noble. Diseñadora de cabello, maquillaje y prostéticos, Jan Sewell. Editor, Jinx Godfrey. Diseñador de producción, John Paul Kelly. Director de Fotografía, Benoît Delhomme, AFC. Co-Productor, Richard Hewitt. Productores ejecutivos, Amelia

Granger, Liza Chasin, David Kosse. Basada en el libro Travelling to Infinity: My Life with Stephen de Jane Hawking. Guión de Anthony McCarten. Producida por Tim Bevan, Eric Fellner, Lisa Bruce y Anthony McCarten. Dirigida por James Marsh.

Felicity Jones y Eddie Redimayne han conseguido dar cuerpo a esta historia contemplativa

Felicity Jones y Eddie Redmayne han conseguido dar cuerpo a esta historia contemplativa

Una breve crónica

El tiempo siempre ha sido sujeto de fascinación para el astrofísico brillante Stephen Hawking: ¿cuándo comenzó el universo? ¿Cuándo terminará? Y todos los puntos en medio de esas dos cuestiones. El libro A Brief History of Time del conocido profesor ha vendido 10 millones de copias a nivel mundial.

Pero dicho concepto le pegó a nivel personal cuando, en 1963, a los 21 años de edad, le dieron dos años de vida después de un diagnóstico de enfermedad de las neuronas motrices (MND, relacionado con ALS; el segundo se conoce comúnmente como enfermedad de Lou Gehrig).

Él quería vivir, a pesar de las constricciones inminentes contra su capacidad de habla y de movimiento. Él quería amar y ser amado por la mujer que llegaría a ser su esposa. Contra todo lo esperado, llegaría a tener eso y mucho más.

Sin importar qué tan fuerte fuese su fuerza de voluntad, no lo podría haber logrado solo. Fue acompañado durante su travesía por Jane Wilde, próximamente Jane Hawking. Una mente brillante en sí misma, ella se dedicó a Stephen y a su matrimonio y familia.

Sobreviviendo su diagnóstica década tras década, Stephen continuó explorando los límites de la física teórica, llevando a nuevos descubrimientos. Para la llegada del S. XXI su nombre se pronunciaba en el mismo tono que el de Albert Einstein.

El guionista y productor, Anthony McCarten, lleva mucho tiempo fascinado por el Profesor Hawking; en particular, con el tiempo y el esfuerzo que le llevó al hombre severamente discapacitado físicamente el escribir su libro más influyente. “Le ha dado luz a la física al resto del mundo y hay un sentido de lo profundo en toda su obra”, dice McCarten. “Eso se vio potencializado por la situación física de Stephen, que sólo le permitía componer sus comunicaciones a la velocidad agonizante de una palabra por minuto. Ahí, en un solo hombre, se encontraba la yuxtaposición de proeza mental extraordinaria e incapacidad física extraordinaria.

“Su mente continuó abriendo una frontera tras otra en una exploración implacable, así que mientras se contraía, también se expandía. Algo apto para un hombre que ha dedicado su vida entera a estudiar el universo”.

McCarten se conmovió ante las memorias de Jane Hawking, Travelling to Infinity: My Life with Stephen. Descubrió “una historia de amor maravillosa entre dos personas, increíblemente intensa y obstaculizada: primero por el decaimiento físico y luego por la llegada de la fama a sus vidas. Cuando la noticia de su muerte inminente mostró ser exagerada y dos años se volvieron diez, y luego veinte, la situación exigía que su amor tomara formas atrevidas y poco ortodoxas para sobrevivir. Su historia es una historia de amor sin precedentes”.

Imaginando la historia de la pareja como un largometraje, empezó a escribir una adaptación a guión cinematográfico del libro sin ninguna garantía. Conoció a Jane en su casa para discutir el proyecto con ella. “Siempre me sentiré agradecido por ella por haber contestado el timbre de su casa y por haberme invitado a entrar. No se hicieron promesas ese día y nuestro diálogo continuó por un tiempo”, anota.

Tras varias versiones del guión, le presentaron a la productora Lisa Bruce por medio de su agente mutuo, Craig Bernstein. Ella conocía a Stephen Hawking únicamente como un hombre brillante en silla de ruedas que se comunica a través de un equipo mecánico activado por la voz. A Bruce le pareció revelador el guión.

Anota, “mucha gente no piensa sobre la vida doméstica de Stephen Hawking, mucho menos saben que solía hablar y caminar y definitivamente no saben que tiene hijos. Ves más allá del genio y encuentras a un padre, un esposo y, debajo de todo eso, un optimista eterno.

“Pero, a mi gusto, el elemento más poderoso de esta historia está en que nunca hubiera logrado lo que logró sin una pareja como Jane”.

Lo que también le llamó la atención a Bruce fue que la historia de amor entre Stephen y Jane era única y a la vez universal. Explica, “nadie ha vivido lo que la pareja Hawking ha experimentado juntos. Eran dos jóvenes con toda su vida por venir, llena de promesas, a quienes les cae una bomba y a Stephen le dan dos años de vida; es decir, una condena de muerte a los 21 años de edad. Sin embargo, a pesar de huir de ello, eligieron enfrentarse a una vida imposible juntos. En ese sentido creo que son una de las historias de amor más inspiradoras de nuestros tiempos”.

El matrimonio evolucionaba y se adaptaba mientras Stephen daba pasos significativos en su trabajo. Bruce duce, “en esta película se cubren 25 años de la relación de Jane y Stephen mientras los vemos lograr cosas que ni siquiera los más aptos corporalmente podemos imaginar. A ese nivel, es única. Al mismo tiempo, amar y querer a alguien es algo universal”.

“Jane hizo algo extraordinario”, dice McCarten. “Le dijo a Stephen: sí, me caso contigo y nos embarcaremos juntos en ese viaje. Esto fue esencial para Stephen, ya que, como él mismo admite, estaba en un momento oscuro en ese entonces. Apenas comenzaba su vida cuando le dijeron que terminaría y pronto. A pesar de la incertidumbre, con Jane entró feliz y optimista al matrimonio.

“Fue un punto de inflexión profesional y personal al mismo tiempo. Con la ayuda de Jane se sobrepuso a su depresión y el cronómetro de su prognosis fue una chispa para su proceso mental. En muy poco tiempo comenzó a lograr su potencial como astrofísico. The Theory of Everything sigue su ascenso intelectual junto a su deterioro físico; y, a través de todo eso, de alguna manera Stephen encuentra el valor e impulso interno no sólo para afrontar las circunstancias sino también para prevalecer. Un logro realmente sorprendente”.A McCarten y a Bruce les llevó varios años asegurar los derechos legales y la bendición y permiso de Jane y Stephen para que esta historia de amor se hiciera película. Durante esos años trabajaron juntos incansablemente en la historia, prometiendo huir del sensacionalismo o de hacer de la historia de la pareja algo excesivamente sentimental y comprometiéndose a transmitir la complejidad del matrimonio.

Eddie Redmayne parece destinado a llevarse el Óscar al Mejor actor protagonista

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McCarten afirma, “es un éxito que pudieron caminar por ese terreno difícil juntos y logrado tener un matrimonio que duró décadas. Stephen y Jane ambos nos muestran lo que pueden lograr los seres humanos cuando deciden hacer algo. Sin embargo, al permitir el guión, tuve que dejar lugar para mostrar sus ánimos y frustraciones, mismas que eran completamente comprensibles. Nuestra película celebra a Stephen, pero no intenta volverlo un ídolo mitológico; él tenía emociones muy negativas sobre la pérdida de su fortaleza física y lo mostramos , al igual que mostramos los puntos bajos y altos del matrimonio”.

The Theory of Everything se trata tanto de la física del amor como del amor a la física”.

El cineasta premiado por los Premios Óscar, James March, se unió al proyecto. Los productores galardonados de Working Title Films, Tim Bevan y Eric Fellner, con quienes Bruce había creado la película para televisión telefilm Mary and Martha, se unieron también al equipo.

Bruce dice, “A Tim y a Eric les importaba mucho este historia y lograr que la contáramos apegados a la verdad y al poder emocional que tenía la vida de los Hawkings. El apoyo de Working Title fue abrumador”.

“Todos creían que dada la forma en la que ha mostrado empatía con personajes basados en historias reales en sus películas, James tendría la sensibilidad que esta historia requería para ser contada”.

Marsh, que obtuvo un Premio de la Academia por su documental Man on Wire, seguía trabajando en películas narrativas y de no-ficción. Cuando recibió el guión el director admite que “tenía una imagen fija de Stephen Hawking como la brillante mente científica en silla de ruedas y con una máquina de voz”.

“Sin embargo, me enamoré rápidamente del punto de vista desde el que lo narra Anthony. Encontró un ángulo fascinante: contar la historia desde la perspectiva de la mujer que se estaba enamorando de un hombre con un cuerpo funcional y que posteriormente toma la decisión crítica de quedarse con el hombre que ama cuando lo diagnostican con una enfermedad terminal. La historia de amor conmovedora e inusual que escribió Anthony era bastante original a la hora de mostrar cómo es vivir con alguien que es incapacitado, y a la vez, un genio y la carga que eso significó para la carrera de Jane y para ella como esposa y como madre. Era territorio muy fértil”.

El director también se sintió atraído por The Theory of Everything porque su espíritu le recordaba a Man on Wire ya que ambas se tratan de hombres que desafían los límites convencionales del ser humano. Dice, “definitivamente hay una afinidad y también una ironía cósmica: Stephen está físicamente limitado, y no obstante, mentalmente puede ir a donde sea que quiera ir. Su mente puede viajar y, en efecto, logra viajar a los límites del universo, pero su cuerpo está constreñido”.

El cambio de tono que Marsh buscó fue mostrar que “la historia de Stephen Hawking, a pesar de ser agridulce, no es una tragedia a pesar de que una enfermedad casi fatal que empieza a atacar a un hombre joven prometedor de cuerpo sano tiene todos los elementos para ser tragedia. Es el carácter de Stephen lo que saca a eso de la ecuación, su desafío a la enfermedad a través del humor, a perseverancia y el valor hace que esta historia, al final, sea lo opuesto a una tragedia”.

“Cincuenta años más tarde, Stephen sigue vivo y eso es algo increíble”.

De por sí un hombre que ha volcado nuestro concepto de la creación del universo, el Profesor Hawking continúa a retar e inspirarnos en este nuevo milenio.

 

 

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